Una de las noches más especiales que se puede vivir sobre todo si eres un apasionado por los insectos es cuando en una cálida noche de primavera, despues de todo un dia lloviendo, el terreno agreste se ha ablandado lo suficiente como para que todos los seres que han estado durmiendo bajo el terreno, en invierno, esperando el calor de la primavera despierten y empiecen a mostrar toda su actividad. Una de esas noches ocurrio justo el sabado 15 de abril, a las afueras de Puertollano, en Ciudad Real. Despues de las lluvias en torno a las 22:00 horas cientos de alacranes cebolleros (Gryllotalpa gryllotalpa) emergieron de la tierra y empezaron a cantar como locos, llenando la atmosfera campestre de su especial y potente canto.

Como loco fuy a buscar una de sus madrigueras para ver in situ su pauta a la hora de buscar pareja, lo que más me impresono fue la forma de la salida de la madriguera que construyen, lo hacen practicamente en forma de embudo, ensanchando la boca de la madriguera para amplificar la señal acústica. Otra característica peculiar es que su canto no se sabe muy bien por que no dura más de 30 minutos una vez que empieza. El ruido más ensordecedor pasa al silencio absoluto de repente, lo más curioso es que realmente no se sabe muy bien por que sucede esto y si depende de alguna condición ambiental.

Un ejemplo de su canto

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