En los tiempos que corren, esta palabra tan de moda ha ido ganando en significado hasta convertirse en una realidad palpable demostrando que algunas comunidades de seres humanos pueden vivir en armonía con el medio que les rodea integrandose dentro de la comunidad de seres viventes sin alterar el orden establecido por millones de años de evolución. La mayoría de los programas destinados a establecer un desarrollo sostenible para una cierta sociedad se basan en modelos de consumo energético, agricultura y ganadería o formas de generar ingresos que respeten el entorno. En este punto me gustaría hablar de algunas iniciativas gubernamentales promovidas desde hace muchos años que han permitido vivir a numerosos pueblos indigenenas respetando sus ecosistemas. El pionero en usar los insectos como fuente de ingreso gubernamental ha sido Papua Nueva Guinea, esta medio isla enclavada en el oceano pacífico junto con sus archipielagos constituye en este aspecto un modelo de desarrollo sostenible. El gobierno de este singular país viendo como sus poblaciones de mariposas “alas de pájaro” pertenecientes al género Ornithoptera eran esquilmadas por coleccionistas de todo el mundo vio la oportunidad de establecer un comercio sostenible que mediante el empleo de granjas gubernamentales atendiera la demanda exterior y preservara las poblaciones silvestres autoctonas. La Insect Farming and Trading Agency es el organismo estatal que se encarga de gestionar la cría, preparación y distribución de ejemplares para el comercio, ejemplares avalados y certificados con todos los permisos y garantías (incluyendo el CITES). Gracias a este programa el país es uno de los primeros en los que ha basado su economía exterior en el comercio de mariposas llegando a constituir más del 40% de los ingresos brutos procedentes de la exportación. Y todo gracias a una gestión inpecable que ha preservado las poblaciones de estas fascinantes criaturas.

De este modelo de desarrollo se esta utilizando en otras zonas del planeta con una gran demanda de poblaciones locales de insectos: Malasia, Afriaca y Sudamérica.

Muchas personas que viven en los bosques o en sus proximidades no reconocen el gran valor que pueden representar los recursos forestales y, por consiguiente, a menudo no intervienen en las iniciativas de conservación. Hacer que las comunidades locales sean conscientes de los beneficios que reportan los recursos naturales puede contribuir a alentarlas a participar en su conservación. En muchos países tropicales, como Belice, Costa Rica, Indonesia, Kenya, Malasia, Papua Nueva Guinea y Singapur, se ha promovido una actividad que permite conseguir ingresos muy necesarios y que, al mismo tiempo, favorece la conservación de los bosques: la cría de mariposas.

La cría de mariposas es una actividad apropiada para la población de los bosques como fuente alternativa de ingresos porque requiere una inversión poco importante, los conocimientos y conceptos básicos se aprenden rápidamente y los materiales y el equipo necesarios son sencillos. Consiste en la liberación de mariposas hembra, silvestres o criadas en cautividad, en recintos cercados con abundantes plantas autóctonas, y en la recogida posterior de los huevos que hayan puesto esos ejemplares. A continuación, se colocan los huevos en jaulas y se controla su evolución hasta la aparición de las pupas. También se pueden recolectar los huevos y/o las pupas en el bosque protegido. Luego se reúnen las pupas y se envían a exposiciones de mariposas y a otros clientes de todo el mundo. Que el proceso de cría de mariposas autóctonas sea satisfactorio depende de la vegetación nativa de la zona que constituye el hábitat de esas especies. En consecuencia, se induce a los criadores de mariposas a conservar sus bosques, pues aprecian el nexo existente entre su medio de sustento y la existencia de zonas forestales en buenas condiciones.