Hay coleccionistas de insectos a la vieja usanza que no escatiman en recursos, sobre todo económicos para ver satisfechas sus inquietudes entomológicas. Entre ellos podemos clasificar facilmente a los coleccionistas dedicados al género neotropical Plusiotis y Chrysina, estos dos grupos de coleópteros pertenecientes a la subfamilia Rutelinae se han convertido en objetivo prioritario para muchos entomólogos y vendedores de insectos dada su gran belleza y difícil captura en la naturaleza.

Los escarabajos dorados de Costa Rica son famosos en el mundo entero. Su fama se deriva de su extraordinaria belleza, por su color dorado metálico. Sin embargo, estos insectos forman parte de un grupo (el género Chrysina) que además presenta especies de otros colores: verdes cobrizos, plateados, azules o rojos metálicos brillantes. Su coloración es producida tanto por sustancias encontradas en la cutícula del esqueleto externo del insecto como por su estructura microscópica laminada que produce la reflexión de luz dando colores metálicos.

Muchas personas se preguntan cómo resulta posible que escarabajos tan llamativos a la vista puedan sobrevivir en el bosque donde existe gran cantidad de aves y otros animales que podrían capturarlos como su alimento. Sin embargo son extraordinariamente atractivos en nuestras manos o dentro de la caja de algúna colección, pero no así cuando se encuentran entre las hojas donde reposan o se alimentan. Sus coloraciones verde, dorada o plateada metálicas reflejantes de los colores circundantes de la vegetación, prácticamente los tornan invisibles.